Asunto de Estado

Todos lo sabían, pero les ha dado igual. Primero fueron los pequeños municipios, luego las cabeceras comarcales tipo Molina, Sigüenza, Cifuentes, Atienza, Sacedón, Pastrana, Cogolludo…es decir, todos los pueblos que ofertaban servicios a sus respectivas comarcas de influencia.

Y como los pueblos más pequeños que necesitan de estos servicios comarcales (comercio, hostelería, colegios, notarios, bancos…) se han vaciado desde los años 50 y 60, pues claro está que estas cabeceras están sufriendo ahora los efectos directos de esa despoblación. Sin gente en los pueblos ya no hacen falta comercios, ni bancos, ni escuelas, ni curas, ni restaurantes, ni fondos, ni hostales en las capitales comarcales, y si eso fuera poco ya se encarga la administración de no hacer nada para mantener servicios decentes de sanidad.

Y aunque todos lo sabían, a tenor de esas jornadas maravillosas que ahora todo el mundo organiza para hablar de la despoblación -siguen sin enterarse de nada-, no han movido un dedo al respecto con criterio y ahora llega la tercera oleada, las capitales de provincia y pequeñas y medianas ciudades del centro, este y noroeste de España. Se están quedando sin población también, solo cuenta Madrid, Barcelona, sus coronas de influencia, y las zonas turísticas del mediterráneo; lo demás, un desierto.

Cuando en los pueblos solo quedan personas mayores, y pocas, ya no hacen falta los servicios que tradicionalmente prestaban las cabeceras comarcales. Por eso el declive desde hace años de estos núcleos que, ahora, ni siquiera ya acogen a los habitantes de esos pueblos venidos a menos para mantener su censo, sencillamente porque no queda gente para irse a vivir desde la Sierra de Caldereros a Molina de Aragón, ni desde la Sierra Norte a Sigüenza, ni siquiera en La Alcarria a Guadalajara, que solo sobrevive y mantiene a trancas y barrancas su población gracias a Madrid, no nos engañemos.

Y lo mismo ocurre ya con poblaciones intermedias de toda España y capitales de provincia que no tienen ningún atractivo para los jóvenes, que solo buscan las oportunidades y los servicios de las macro urbes. Se han abandonado a su suerte las cabeceras comarcales, privándolas de inversiones y mejoras en servicios básicos como la educación, la sanidad, o una administración eficiente, dejándolas languidecer hasta morir y después de ellas les toca en la siguiente remesa a esas capitales y ciudades como León, Salamanca, Valladolid, Ferrol, Orihuela (Alicante), Orense, Talavera, Segovia, Palencia, Puertollano… que parecían algo hasta hace muy poco y llevan camino de la desolación.

Y que quiero decirles con esto, simplemente que estamos ante un problema de Estado de enormes dimensiones que nosotros -¡ qué listos y valientes!- queremos solucionar con jornadas de debate en Guadalajara, Palencia o Vigo, es decir, cada uno por su lado y sin aportar en realidad nada en concreto. Y con medidas locales sin sentido ni criterio general: los ayuntamientos por un lado, y cada uno por el suyo además; las diputaciones más de lo mismo; las comunidades autónomas otro tanto y el Estado, con su Senado y su Congreso, nombrandoy dejando de nombrar comisionadas ….Cada uno a lo suyo, sin coordinación, sin criterio global, sin fondos adecuados, sin medidas de Estado.

Y Europa aportando cientos de millones de euros que no están sirviendo para cumplir su objetivo. Los fondos estructurales han resultado ineficaces en ese cometido de mantener la vida y economía del medio rural. He dicho y mantengo que es un error monumental mantener la actual estructura de reparto de los fondos estructurales a través de los programas Leader y demás, y lo más grave de todo es que los responsables de estas ingentes cantidades de dinero no se paren a pensar que se está haciendo mal, eso es lo más descorazonador de todo.

No hablamos de hacer tabla rasa, pero sí de analizar las repercusiones que en verdad tienen esas líneas de ayuda y cambiar a mejor todas aquellas que sea preciso, aunque eso suponga dejar sin negocio a buena parte de sus gestores.

No me alegra, pero al menos me reconforta que cada día más personas crean, como creo yo, que algo se está haciendo mal desde hace muchos años con los fondos europeos, millones y millones de euros que, siendo positivos en algunas medidas concretas, en otras no sirven para nada. Lo dicho, localismo mal entendido; medidas deshilvanadas llenas de miopía y cortoplacismo. Cada uno a lo suyo trazando fronteras, recelos y susceptibilidades entre lo local, lo provincial, lo autonómico, lo nacional y lo europeo. Sin criterio general ni un plan de Estado con medidas de Estado. Así no es posible.

Acerca de Carlos Sanz Establés

Natural de Cubillejo de la Sierra, es periodista y ha sido director y editor de la revista "Paramera" y articulista en varios medios de comunicación provinciales. Actualmente trabaja en el Gabinete de Prensa de la Dipuración Provincial y está especialmente sensibilizado con los problemas de la despoblación.

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2 comentarios sobre “Asunto de Estado”

  1. Mi querido amigo como siempre tu juicio es acertado. Los fondos que supuestamente llegan de la UE se desvanecen en reuniones, comidas, discusiones filosóficas, etc…. Mientras unos pocos seguimos bregando el día a día.

  2. Mientras los gobernantes del Estado no sean conscientes y estén convencidos del enorme problema de la despoblación-superpoblación no harán nada, y si lo dejan en manos de las inútiles administraciones autonómicas apaga y vámonos ¡¡
    Por cierto y si el Leader se dedicara a ver en que han quedado sus ayudas a esos ayuntamientos y particulares qué pasaría? Hay control posterior a la inversión?

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