El parador como revulsivo en Molina y la comarca

Aún con los habituales problemas que se presentan en las obras públicas, el Parador de Molina de Aragón se percibe ya como una gran obra del Estado en la ciudad molinesa, una larga reivindicación que se está materializando en la comarca y que, no tengo duda alguna, marcará un antes y un después en el desarrollo del sector turístico en el que tantas esperanzas se han puesto pero, hasta la fecha, con muy poca imaginación y esfuerzo real.

Es el momento de ser pragmáticos y positivos, dejarnos atrás de criticar los retrasos en el tiempo, la falta de información tan habitual sobre el desarrollo de la obra, lo limitado de las habitaciones, la ubicación, esas cosas que tanto nos gusta criticar sin sentido alguno.

Lo importante, a día de hoy, es que el Parador de Turismo de Molina de Aragón es ya una realidad tangible para la ciudad y la comarca y que, gracias a esta infraestructura, nuestra tierra se va a posicionar como un destino turístico de primer orden, que es exactamente lo que consigue hacer la red nacional de paradores con los pueblos y ciudades donde está presente.

Que llegados a este punto haya sido necesario suplementar una partida presupuestaria para terminar algunas actuaciones, que todavía no sepamos si abrirá sus puertas en un año o en dos, que los accesos aún estén por hacer, es simplemente anecdótico frente a esa realidad constatable y tangible que es ver ya levantado y con una ejecución muy adelantada el edificio del futuro parador número 100 de la red estatal sobre los peñas de Santa Librada, con el río Gallo a sus pies y frente el monumental Alcázar molinés, que parece tocarse desde las ventanas.

Por eso les digo que lo mejor está por llegar, que atrás deberíamos dejar las batallas políticas inútiles a todas luces y que valoremos en su justa dimensión lo que la apertura de un parador puede suponer para Molina, como revulsivo de su sector turístico –así como de su autoestima, que no es menos importante- y de su enorme potencial, que necesita y precisa de un referente como sin duda lo será el futuro parador, integrado en la red nacional de paradores de España que tiene un extraordinario crédito en todo el mundo.

Hoy nadie discutiría que Molina y la comarca tienen grandes carencias, por decirlo amablemente, para atraer un turismo de calidad y que solo un reducidísimo número de establecimientos cumplen con un mínimo de nivel para posicionarnos como destino turístico recomendable, -no nos engañemos a nosotros mismos-, por eso un establecimiento como este parador, con  gestión profesional, personal cualificado, calidad en sus servicios, será un ejemplo a seguir y una posibilidad real de atraer turismo de calidad y de alto poder adquisitivo.

Y entre esto y lo que ahora tenemos, creo que la elección es bien sencilla y poco importarán, al final, las peleas políticas, las críticas, los retrasos y las reivindicaciones sin sentido.

NB: Estoy convencido que incluso el, en su momento, todopoderoso dirigente popular guadalajareño Luis de Grandes Pascual, que llegó a renegar literalmente hablando de la construcción de un parador en Molina como le imploraban los afiliados de su partido en vísperas de unas elecciones locales, y cuya postura negativa e intransigente llegó a romper para siempre al PP molinés, dando origen a Unidad Molinesa y perdiendo el Ayuntamiento durante muchos años por ello, ahora se alegrará de esta realidad. Así al menos lo espero.

Carlos Sanz

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