El Senado de España y la FEMP, sin sensibilidad alguna

Para celebrar el 40 aniversario de las primeras elecciones locales, celebradas en abril del 79, el Senado de España ha organizado varios actos institucionales, entre ellos un reconocimiento más que merecido a los alcaldes que llevan en el cargo desde aquella señalada fecha, casi nada.

Pero hete aquí que el Senado de España, que es capaz de todo, y que es el mismo Senado en el que se creó una  Comisión sobre Despoblación a bombo y platillo en tiempos de Rajoy y de la que no se ha vuelto a saber más, acaba de demostrarnos a todos que, en realidad, sirve para bien poco, si siendo generosos consideramos que sirve para algo.

De esos alcaldes que deberían hacer recibido un más que merecido homenaje asistieron 16, dos de ellos de Guadalajara. El alcalde de Matillas, Ignacio Gordón, que ocupa el cargo desde abril del 79; y el alcalde más joven de España con 19 años, Jaime Gutiérrez, también de Guadalajara y en concreto alcalde de Arroyo de Fraguas. Pero lamentablemente nos faltó otro alcalde, el de Valdarachas, Mauricio Martínez, en el cargo nada menos que desde 1972.

A sus 87 años le hubiera gustado ir al Senado y disfrutar con sus compañeros de ese acto seguro que muy importante para él, pero aquí es dónde el Senado de España, su presidente y el presidente de la FEMP han demostrado lo que realmente son, y lo que se puede esperar  de ellos, que es nada.

Mauricio no pudo ir simplemente porque en su pueblo no vive nadie que pueda llevarle a Madrid y tampoco era cuestión de molestar a su familia, que tiene su trabajo, y porque a sus 87 años el ya no conduce, así de simple, así de sencillo, vamos el problema del día a día para muchas personas mayores en muchos pueblos de Guadalajara sin ir más lejos, pero eso no parece que al Senado le inquiete los más mínimo.

Ni a su presidente, seguro que ocupado en otros menesteres como justificar el plagio en uno de sus trabajos, ni al alcalde de Vigo y presidente de la FEMP, ocupado también en atender a las televisiones para publicitar las luces de Navidad de su ciudad, pero para nada dispuestos a tener un mínimo de sensibilidad posibilitando un rato de felicidad a Mauricio  Martínez llevándolo al Senado a disfrutar el momento. En fin,  buena manera de pagar los desvelos de este alcalde durante más de cuarenta años.

El Senado de España, ese mismo Senado que creó esa Comisión inútil, pero que se llena de políticos hablando de despoblación sin conocimiento ni recato; y la Federación  Española de Municipios y Provincias (FEMP), que preside el alcalde de  Vigo, no tienen sensibilidad alguna hacia el problema del que tanto cacarean, ni al parecer vergüenza.

Porque de tener alguna sensibilidad o un mínimo de vergüenza habrían hecho lo posible para llevar al alcalde de Valdarachas hasta el Senado, para que pudiera participar en ese homenaje que hubiera vivido con orgullo, ese reconocimiento sin duda mucho más merecido que el que algún día puedan tener los ahora presidentes del Senado y de la FEMP. Y además hubieran dado muestras de conocer, y sentir, el problema de los pequeños pueblos semi abandonados y donde sus alcaldes son verdaderos jabatos al servicio del bien común, sin coches ni teléfonos oficiales, sin asesores ni conductores ni personal a su servicio, y por supuesto sin salario público alguno.

Sin duda, el mejor reconocimiento a Mauricio se lo hacen sus vecinos cada cuatro años refrendándole en las urnas, y seguro que todos los días, pero qué poco les hubiera costado a los señores del Senado o de la FEMP mandar un taxi a Valdarachas para llevar al alcalde a Madrid y traerle después a casa. Y hubieran demostrado todo aquello que sí demuestran los alcaldes de los pequeños municipios todos los días: respeto al cargo, a sus vecinos y a la Institución que representan, humildad, sensibilidad y vergüenza, lo que no es poco evidentemente y de lo que adolecerán de por vida quienes han permitido que el alcalde de Valdarachas no estuviese en el Senado disfrutando de su merecido homenaje.

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