ENTREVISTA CON JUAN MANUEL MONASTERIO, GERENTE DEL GEOPARQUE

 “Este territorio es un libro que nos cuenta 600 millones de años de la historia de la Tierra”

El Geoparque de Molina-Alto Tajo, integrado en la Red de Geoparques de la Unesco desde 2014, es mucho más que un paisaje excepcional. En sus más de 4.000 kilómetros cuadrados y 128 núcleos de población -el más grande de toda España y uno de los más amplios del mundo- encierra 600 millones de la historia de la Tierra. Recorrerlo es hacerlo por cuevas prehistóricas, castros celtibéricos, barrancos, árboles singulares, graptolitos, bosques fósiles, castillos, lagunas, acueductos romanos, ríos de piedras, minas de caolín o vestigios de la Guerra Civil. Pero no sólo. Es también hacerlo por un proyecto de desarrollo que lucha por hacer sostenible y próspera a una comarca con uno de los índices más altos de despoblación. De todo ello hablamos con Juan Manuel Monasterio, gerente del Geoparque. 

1-¿Cuál es lo que hace más peculiar al Geoparque de Molina-Alto Tajo?

Fundamentalmente, que este territorio es un libro que nos cuenta 600 millones de años de la historia de la Tierra, que vienen reflejados en cada uno de los hitos geológicos que tenemos en el Geoparque. Tenemos el mejor registro geológico y paleontológico de la Península Ibérica y posiblemente de Europa, en este aspecto.

2-¿Qué rutas sobresalen de todas las que hay en sus más de 4.000 kilómetros cuadrados de extensión?

Precisamente aquella que incorpora al Geoparque la actividad humana. La que más me gusta es la del Barranco de la Virgen de la Hoz, que también lleva el Centro de Interpretación del Alto Tajo y en la que se visita un castro celtibérico. De manera que tenemos los tres grandes planos que conforman el Geoparque: el geológico, el cultural y la promoción.

3-Desde que se inició esta aventura en 2014 con la incorporación en la Red de Geoparques de la Unesco se han descubierto varios hallazgos. ¿Queda mucho por descubrir aún?    

La actividad científica que tenemos que desarrollar sobre este territorio es enorme. Es uno de los geoparques mejores conservados de España y cada año, por no decir cada mes, encontramos nuevos yacimientos. Este proyecto no es en sí un territorio sino una herramienta de desarrollo, un camino. Y en cada momento vamos poco a poco descubriendo nuevas facetas y posibilidades. Desde la etnografía al interés y el orgullo que la gente está demostrando hacia su tierra. Es una de las cosas que hemos descubierto últimamente y en eso también trabajamos.

4- Pretenden impulsar el desarrollo en una comarca que tiene un alto índice de despoblación. Usted ha dicho que un geoparque es posible si tiene población y población que quiera quedarse. ¿Cómo conseguirlo?

Estamos en el agujero negro de la despoblación en España y en Europa. Estamos de acuerdo. Es imposible volver esta situación atrás pero lo que sí que podemos hacer es, por lo menos, que la gente que vive en nuestro territorio es que no tenga motivos para abandonarlo o que tenga los menos posibles. Por eso, nos hemos fijado en un elemento de desarrollo como es el turismo, el turismo científico, el turismo de calidad para desestacionalizar la afluencia de turistas. Este verano, ha habido fines de semana en los que ha sido imposible encontrar alojamiento en Molina de Aragón y localidades cercanas. La afluencia de turistas se está volviendo masiva y la influencia en la economía se está notando más. Es un camino en el que tenemos que seguir.

5-Pero además del turismo, ¿qué puede hacer un paisaje tan excepcional para fijar población?

El Geoparque tiene muchos planos de actuación. Además del turismo, tenemos el educativo, con dos proyectos estupendos e importantísimos. Uno de ellos es el de Jóvenes Embajadores del Geoparque y el de Geoescuelas. Otro es el de desarrollo de iniciativas municipales que implica creación de puestos de trabajo de manera directa. Actualmente, en el Museo de Molina, órgano de gestión del Geoparque, trabajan ocho personas de manera estable. Y en el tema de promoción e incentivación de recursos, montamos ferias, exposiciones… a petición de todas las asociaciones y ayuntamientos que quieran. Además, tenemos unas plataformas de comunicación muy activas, que el año pasado llegaron a más de 2 millones de personas, para dar a conocer esta comarca. En Facebook, nos siguen más de 18.000.

6-Quieren que el éxito del Geoparque vaya ligado al éxito económico de la comarca. ¿Se han notado, con resultados concretos, estos cinco años de trabajo?

El problema de la despoblación implica mucho trabajo de campo. La Unesco marca que tiene que ser un trabajo de abajo a arriba. No es una crítica sino una reflexión la que hago cuando digo que cuando desde la administración se ha intentado llevar una revitalización sin contar con la población, en ocasiones grandes empresas o grandes inversiones, muchas veces se ha fallado porque no ha sido luego a medio o largo plazo. Nosotros estamos cambiando esa mentalidad. Tenemos que implicar a la población y a las empresas. Ahora, por ejemplo, estamos desarrollando un trabajo de apoyo con ellas. Les llevamos documentación, les damos asesoramiento, les hacemos partícipes de los foros en los que estamos implicados (ecoturismo, fondos de desarrollo…) y, naturalmente, les proporcionamos el material del Geoparque. Por ejemplo, les estamos repartiendo las rutas, que hemos realizado en DIN-A3.

Participamos además en la Carta Europea de Turismo Sostenible. Ahora precisamente tendremos una colaboración muy estrecha con el Parque Natural del Alto Tajo. Y con Cuenca, donde ha surgido un movimiento que pretende impulsar un geoparque, aunque será difícil por la cercanía. También trabajan en ese sentido los Volcanes de Calatrava, una comarca de Ciudad Real, con unos valores muy definidos. Les vamos a apoyar.

7- Pieza importante en esta aventura ha sido la Asociación Amigos del Museo de Molina, impulsora del proyecto. El Museo se ha convertido en un escaparate clave del patrimonio de la comarca y hace de eslabón, desde un ámbito divulgativo, con los centros educativos de Molina y comarca. ¿De qué manera?

Es una fuerza centrípeta. Aunque las actividades se centralizan en el Museo, el campo de actividad es toda la comarca. Hay proyectos abiertos en Orea, Tordesilos, Checa, Luzón… y tanto las asociaciones como los ayuntamientos saben que pueden recurrir a nosotros.

El más reciente ha sido la puesta en valor del Torreón de los Ponce, en Cubillejo de la Sierra. No solo ha sido el torreón medieval que se ha convertido en un espacio musealizado sobre la Celtiberia sino que además hemos desarrollado una ruta que nos lleva al castro de los Rodiles y junto con la asociación de Amigos de Cubillejo y el Ayuntamiento hemos realizado la señalización del castro. Con Setiles, estamos preparando un proyecto de poner en valor sus minas y la laguna para crear rutas que puedan atraer visitantes.

Hay una cuestión clara. Cuando los visitantes llegan es importante poder contestar a una pregunta: ¿en este pueblo qué se puede hacer? Es la respuesta que tenemos que dar para que la gente se quede conforme con lo que está viendo y haciendo. Y que la gente de estos municipios esté orgullosa de mostrar su patrimonio y de utilizarlo como recurso sostenible.

8- Es lo que sugería la Unesco. Que en este proyecto se trata de trabajar de abajo a arriba, ¿cómo enriquece al Geoparque la población local?

Es que sin la población no habría Geoparque. Tienen que ser los que demanden que quieren vivir y estar allí, pero es fundamental que conozcan y estén orgullosos de sus recursos. Y hay algo claro: no se ama aquello que no se conoce. Por eso, es importante la divulgación entre la población de todas las posibilidades de esos recursos y de cómo pueden ponerlos en valor mediante los fondos Leader o las convocatorias de las administraciones, incluso ayudándoles a preparar proyectos…

Si no traspasamos la responsabilidad del mantenimiento del territorio a quienes son los verdaderos protagonistas de él, sus pobladores, estos proyectos no tienen mucha viabilidad. Somos la levadura del pan y tenemos que hacer que el pan crezca y se convierta en pan y con unos recursos muy escasos. Tenemos que hacer malabarismos para mantener esta infraestructura, aunque es verdad que el desarrollo turístico, las infraestructuras o la puesta en valor de los recursos se está notando. Y estamos muy orgullosos en el tema de la educación. Ahora no vemos el resultado de ese esfuerzo pero dará resultado y permitirá que nuestros niños sean los que decidan, de una manera más objetiva, hacia dónde quieren dirigir sus pasos.

9-Tienen el respaldo internacional. La Unesco les admitió en 2014 en su Red Global de Geoparques y este año han vuelto a pasar con nota el examen de los expertos europeos. ¿Cuál es el apoyo de las instituciones más cercanas?

Nuestros fondos proceden de la Diputación de Guadalajara, sin cuya ayuda económica (30.000 euros por convenio anual) sería imposible este proyecto, y del Ayuntamiento de Molina de Aragón, que se ha implicado de una manera muy activa. También tenemos financiación propia, a través de las entradas del Museo y de las actividades que generamos. Y optamos a las distintas ayudas de la Junta de Comunidades. Hay que recalcar que la provincia de Guadalajara y Castilla-La Mancha sólo tienen un Geoparque en la Unesco y eso es importante, porque en otros sitios, los recursos que se están destinando son inconmensurables.

10-¿Qué retos tiene todavía por delante el Geoparque?  El Geoparque es una herramienta de trabajo y mientras tengamos recursos hay que seguir estudiándolo de manera científica y conseguir que no se degrade. Hace pocos días nos felicitaba el director general de Transición Ecológica porque la restauración de las minas de caolín del Alto Tajo, uno de los proyectos en el que colaboramos, había conseguido entrar en el proyecto Life de la Unión Europea. Nosotros no somos más que un mero participante pero ése es el camino. Conseguir que el Estratotipo del Fuentelsaz se declarara Monumento Natural fue importantísimo o los trabajos que se están haciendo ahora para proteger toda la sierra de Arangocillo… lo nuestro es trabajar continuamente y cuando un proyecto acaba, otro empieza.

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