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Jesús Heredia Clemente: Amigo, secretario y caballero

Por Peña El Cascurro

Realmente es muy difícil para una persona de nuestra tierra escribir unas líneas donde volcar nuestros sentimientos: Nosotros somos castellanos austeros hasta en la loa y la alabanza, pero no en el sentir.

Cuando uno recuerda a Jesús, » Pibe «, lo primero que le viene a la cabeza es la palabra «amistad «, que lleva tras de sí un ramillete de otras de las que no puede separarse porque van inexorablemente unidas: Molina, Corduente, Cascurro, Casino, Las Vegas, las chapas en Semana Santa, la moto en San Cristóbal, los toros en Ferias, las fiestas en los pueblos de la Comarca, … Ciertamente para un ajeno a ellas carecerá de sentido esta conjunción, pero a todos los que ahora las estáis leyendo han tenido la virtud de colocaros en un lugar especial, íntimo, donde uno se encuentra a gusto, porque ciertamente saben a amistad, fiesta, confraternidad y alegría. Sin olvidar su Mestanza natal, palabra que a veces nos pronunciaba con un ceceo especial y que recordaba con gran cariño.

De estas, la primera, Molina, puede ser la que mejor podríamos relacionar con Jesús. No se le recuerda más contento que cuando escuchaba y cantaba en Guadalajara, en su juventud, la canción » Me voy p’al pueblo » de Los Panchos. Y es que allí se encontraba con su familia, amigos y paisanos, gentes que lo apreciaban y con los que siempre se sentía feliz; Nadie como él, bueno, algún otro le seguía a corta distancia, lucía el vaso de tubo en la cabeza cuando la fiesta terminaba.

Si amigo es la primera palabra, la segunda es, Secretario. La fe pública le venía por genética y vocación, por amor a la profesión y al servicio público, secretario también, por amor, en su asociación Tierra Molinesa; incluso así se le llamó a voz en grito desde los tendidos, la tarde en que hizo el paseíllo en la plaza de toros de Molina, acompañando como subalterno a sus amigos, en aquella recordada novillada, que muchos tenemos en la memoria y que pasará al Cossío, si alguna vez se actualiza su edición.

Por último, la de Caballero, » el último Caballero «, como en ocasiones un compadre se refería a él y todos asentíamos convencidos. Caballero dedicado, por amor a su madre y hermanos, a su familia, en la que tuvo que tomar el timón muy pronto, asumiendo una responsabilidad que siempre llevó con gran diligencia y cariño. Caballero cuando encontró a su querida Blanca, con la que fundó una extraordinaria familia, a la que amaba y cuidaba. Caballero cuando llegó su enfermedad, la que llevó descargando de la angustia que provoca, a los que vivieron a su alrededor.

Y allí, en su tierra molinesa, en ese reino de la amistad, nos encontraremos, Pibe, para celebrar.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. No he podido evitar emocionarme. Hay veces que dudo si de verdad te has ido o sigues estando entre nosotros, porque noto tu presencia, íntima,cercana y amable, como siempre. El «Cascurro» sin ti nunca será igual, y si no que se lo pregunten a las «Cascurras». ¡Ah! y ahora que tienes tiempo , puedes ir preparando el proyecto de nuestro grupo musical «Decadencia Capilar» cuya formación tenemos pendiente desde que nos conocimos, allá por el año 82. Hasta siempre Pibe.

  2. La carta me ha resultado muy emotiva y describe perfectamente al Pibe, seguro que este donde esté de alguna manera percibe la huella que ha dejado aquí y el cariño que le profesamos.

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