La Mancomunidad del Alto Tajo deposita todas sus esperanzas en la Agenda Urbana basada en la unión de los pueblos, asociaciones y administraciones.

La Mancomunidad de Municipios del Alto Tajo, integrada por ocho pueblos, ha puesto en marcha la denominada Agenda Urbana, una propuesta que pretende mejorar la vida de estos municipios y crear futuro. La alcaldesa de Peñalén y presidenta de la Mancomunidad, Esther Rubio, considera que es «la propuesta de la Agenda Urbana es una gran oportunidad para todos los pueblos del Alto tajo y para todos nosotros, aunque solo será posible si conseguimos implicar a los jóvenes en ese proyecto».

La Agenda Urbana es un documento fruto de la colaboración entre la citada Mancomunidad y los ocho ayuntamientos que la integran (Arbeteta, Armallones, El Recuenco, Peñalén, Peralveche, Poveda de la Sierra, Villanueva de Alcorón y Zaorejas), las asociaciones civiles de la zona e instituciones como la Diputación Provincial, la Junta de Comunidades y el Ministerio de Transportes, aunado todo ello bajo la dirección técnica de Repueblo, un movimiento que tiene «como propósito la generación de innovación en los entornos rurales y fomentar las alianzas».

Este documento de trabajo establece 10 objetivos estratégicos que, a su vez, contemplan más de 30 acciones estratégicas, fáciles de aplicar si realmente hay voluntad, relacionadas con el uso racional del suelo, la revitalización urbana, la economía circular, el cambio climático, el acceso a la vivienda o la mejora en la gobernanza municipal, entre otras, partiendo de la base solida de desarrollo que ofrece un Alto Tajo que supone un atractivo turístico, natural, cultural, histórico y medioambiental de primer orden en  España.

La presidenta de la Mancomunidad y alcaldesa de Peñalén, Esther Rubio, tiene muchas esperanzas puestas en esta Agenda y cree que «solo la unión entre todos los pueblos, los habitantes de los mismos y las asociaciones» nos permitirán salir adelante y solucionar muchos problemas que ahora nos impiden el desarrollo, problemas como la fala de recursos económicos en estos municipios que se derivan prácticamente en exclusiva de los aprovechamientos forestales y los cotos de caza, y «esto limite profundamente nuestra capacidad de acción y actuando en solitario nunca conseguiremos enfrentarnos a los intereses de las empresas que explotan estos recursos, solo la acción conjunta nos ayudará a mejorar el uso y aprovechamiento de estas fuentes de  ingresos fundamentales para nuestros pueblos».

De hecho, «acabamos de firmar un convenio con la Diputación Provincial que nos permitirá comenzar a gestionar de manera conjunta e integral los aprovechamientos de la madera y los montes, para nosotros es algo realmente determinante, y vamos dando pasos como tener un sello o certificado de calidad de la madera del Alto Tajo, que nos ha concedido la Administración regional, y que nos ayudará a su comercialización».

La alcaldesa y presidenta de la Mancomunidad explica a tierramolinesa.es que llegó a la Alcaldía de Peñalén después de haber conseguido poner en marcha una asociación cultural en el pueblo, en la que todo el mundo se volcó de «manera incondicional y conseguimos reactivar la vida social, lo que me motivó a atender las peticiones de muchos vecinos para que optará a la Alcaldía», como así ocurrió, puesto desde el que ve con verdadera esperanza los objetivos de desarrollo que se ha marcado la Agenda Urbana.

Es consciente de que solo en el caso de ofrecer posibilidades de trabajo en la comarca la gente podrá volver, especialmente los jóvenes, sin los cuales cree que no hay posibilidad alguna de futuro. «Confío mucho en una asociación, Rumbo Rural, que se acaba de crear con ochenta jóvenes originarios de la zona y que viven fuera, porque muchos de sus integrantes quieren volver pero necesitan evidentemente posibilidades de trabajo en sus pueblos, pero sin ellos no conseguiremos nada».

Pero a pesar de la ilusión con que se trabaja en la Mancomunidad y del apoyo de instituciones como la Diputación Provincial y la Junta de Comunidades, Esther Rubio es consciente de que existen muchos problemas que, por ahora, tienen difícil solución y requerirían de un cambio legal y normativo que es urgente afrontar para ayudar en el reto de combatir la despoblación: la burocracia derivada para una simple contratación de una personas en un ayuntamiento, o para dar una licencia de obras o un cambio de calificación del suelo según sea urbano o rústico supone un verdadero calvario para los ayuntamientos, y muchas veces obligan a desistir de contratar a gente ante la cantidad de dificultades, papeleo legal y trabas burocráticas que se encuentran. Se trata de un problema de primer orden que de no cambiarse con criterios adecuados y flexibles pensados para los pequeños municipios «nos impedirán avanzar en muchos de los puntos que establece nuestra Agenda Urbana, es un verdadero drama para todos nuestros pueblos que hay que solucionar ya, sin dilación y con valentía».

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