Los vecinos de la comarca, más seguros tras la oleada de robos

El presidente de la Mancomunidad de Sierra Ministra y alcalde de Saúca, Eduardo Álvarez, admite que la situación “ha mejorado muchísimo”, aunque “robos siempre hay”. Según datos de la Subdelegación de Gobierno en Guadalajara, el número de patrullas aumentó en mil, respecto al año anterior.

Los vecinos de la comarca de Molina que sufrieron una oleada de robos a finales de 2018 y 2019 duermen un poco más tranquilos. Hay menos delitos y más presencia de la Guardia Civil, una mezcla que ha hecho que la sensación de inseguridad sea menor en la comarca.

Lo confirma Eduardo Álvarez, presidente de la Mancomunidad de Sierra Ministra y alcalde de Saúca, uno de los municipios afectados: “La situación ha mejorado bastante, mucho. Hay robos pero como han existido toda la vida y existirán, por mucha Guardia Civil que haya o cámaras que se pongan”.

El último, a mediados del pasado mes de noviembre, en la fábrica de envasado de productos de caza de Sáuca. “Fue una banda de rumanos, que se llevaron la máquina de tabaco”, explica.

Los ladrones actuaron también en otros pueblos como Maranchón y Mirabueno, donde además de robar el combustible de una retroexcavadora, entraron en el área de servicio del pueblo, conocido como Área 107. Y “poco más”, dice. “Porque en cuanto hay un robo nos enteramos. Los alcaldes tenemos un grupo de whatsapp”.

Más patrullas

La presencia de la Guardia Civil en la comarca de Molina aumentó el año pasado en un millar de patrullas respecto a 2018, según confirman a tierramolinesa.es fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara

“Entre los dos cuarteles de Maranchón y Torremocha del Campo, teníamos tres parejas y ahora podemos llegar a las doce más o menos”, pone como ejemplo Álvarez. “Se ha notado muchísimo”, insiste. “En Saúca, no veíamos a la Guardia Civil ni en foto y ahora vemos la patrulla prácticamente todos los días”.

El incremento de efectivos fue una de las medidas adoptadas por la  Subdelegación del Gobierno ante la oleada de robos -sólo medio centenar en el último trimestre de 2018- en la comarca, incluida la capital, y tras la manifestación del 8 de diciembre de 2018 en Alcolea del Pinar, a la que asistieron, recuerda Álvarez, “más de mil personas” de pueblos como Alcolea, Iniéstola, Ciruelos, Luzaga, Mazarete, Maranchón, Aguilar de Anguita, Saúca, Anguita, Codes, Ablanque o Bujarrabal.

Ese refuerzo y el trabajo de la Guardia Civil permitieron desarticular además, en abril de 2019, una banda organizada que había realizado hasta 111 robos, sobre todo en Sierra Ministra, por valor de 300.000 euros. Esta organización criminal habría robado también en otras provincias de similares en características y poco pobladas como Soria, Huesca o Teruel.

Reducido aumento de infracciones penales

El descenso en los delitos también se refleja en las estadísticas de criminalidad que hace públicas, cada trimestre, el Ministerio del Interior. En el último de 2019, en la provincia de Guadalajara, las infracciones penales subieron un 1,1%, lejos del 16,8% registrado en el mismo período de 2018.

El mismo informe indica también que los robos con fuerza en domicilio disminuyeron en ese período, un 25,7%; en establecimientos y otras instalaciones, un 17% y con violencia e intimidación, en un 3,5%.

Cámaras de vigilancia

Otra de las medidas planteadas fue la instalación de cámaras de videovigilancia en los diferentes accesos de los pueblos.

Luzaga fue el primer pueblo que la instaló y sólo tres pueblos más de la comarca, según fuentes de la Subdelegación, han mostrado interés en instalarla. En toda la provincia, 22.

“En Saúca queremos ponerla y en Estriégana también”, apunta Álvarez, que admite que el coste de la instalación -más de 12.000 euros por cámara- es bastante elevada. Por eso, no se descarta solicitar ayudas a grupos de desarrollo local o a la Diputación.

“A la larga, es una inversión que merece la pena”, admite, aunque “si te quieren robar te van a robar igual”. Las cámaras son, a su juicio, más instrumentos de persuasión que otra cosa: “Si tú eres ladrón y ves que en este pueblo hay y en el otro, no, pues te irás al otro”.

El procedimiento

Para solicitar la instalación de cámaras de seguridad, el Ayuntamiento tiene que mostrar su interés en la Subdelegación, que da traslado a la Comandancia.

Es entonces cuando la Guardia Civil realiza una visita al pueblo con el fin de determinar dónde se pueden colocar las cámaras y cuántas -hasta seis, como máximo-.

Las imágenes son supervisadas por la Guardia Civil, a través de control remoto o bien, accediendo al disco duro de la cámara.

Después, se inicia el procedimiento formal, a través de un escrito a la Subdelegación, que se remite a la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha y que lo somete a la aprobación por parte de la Comisión de Garantías. Si ésta da luz verde a la petición, finalmente la Delegación la autoriza.

El peligro de vivir junto a la A-2

En un 80% de los casos, los ladrones cometen estos robos accediendo a través de la autovía A-2. El dato, que hizo público el subdelegado del Gobierno, Ángel Canales, en su última visita al cuartel de Molina de Aragón, el pasado 11 de  diciembre.

Son los pueblos más pegados a esta vía los que más desprotección sufren y “en los que hay que intentar poner más seguridad”, advierte Álvarez. “Aquí tienes 50 salidas y en poco tiempo estás en la autovía, dirección Madrid o Barcelona y no hay Dios que los pille. En Luzaga, Saelices o La Riba, tienen más difícil la salida”.

Pese a los avances y las medidas adoptadas, que han permitido sentirse más seguros en la comarca de Molina, Eduardo Álvarez pide que “no se baje la guardia, que nadie se relaje, que no se reduzcan efectivos de la Guardia Civil. Y si se puede mejorar, mejor. Nosotros siempre vamos a estar al tanto”.

Seis meses de robos

Atrás quedan “seis meses” donde los robos eran constantes y la sensación de inseguridad, “impresionante”. En Saúca, “los dos bares de la autovía, la fábrica de embutidos de caza Ribalda y el hotel Cercao, todos, fueron por delante, también casas particulares, el Ayuntamiento… y robaban de todo”.

En la comarca, desde motosierras a aperos agrícolas –como dallas para cortar hierba, por ejemplo-, máquinas de tabaco, máquinas tragaperras, la sede de la ITV de Alcolea y coches.

En Molina capital robaron durante tres noches consecutivas en tres viviendas. En febrero de 2019, le tocó al Teleclub de Ciruelos del Pinar y en noviembre de 2018, a Anguita, donde robaron en dos bares, un supermercado y una vivienda.

“A veces, destrozaban por destrozar porque no se llevaban dinero. Muchas veces se arriesgaban para nada”, detalla.

La oleada de robos también ayudó a ‘despoblar’ más si cabe estos pueblos, donde los vecinos son, fundamentalmente, gente mayor. “La mayoría se fue a casa de los hijos”, afirma Álvarez. Y “si ha pasado en Saúca, que somos 60 censados y 30 habitantes en invierno, habrá pasado en todos”.

Es, además, precisamente cuando llega el frío invernal cuando los ladrones aprovechan para robar. “Estamos hablando de la España vaciada pero nos están pisando el cuello. La base para mantener estos pueblos con vida es la seguridad, la sanidad y el transporte. Sin eso, en diez años no queda nadie aquí”.

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