No solo agricultura y ganadería

Los agricultores y ganaderos molineses, en una tractorada histórica, han reclamado precios justos para sus productos, una agricultura y ganadería rentables, un equilibrio en la cadena agroalimentaria además de rechazar los previsibles recortes que se van a producir en la Política Agraria Común (PAC) en los próximos años.

Estas son, de manera general, las reivindicaciones del campo español que se ha levantado «en armas» en toda España ante una situación crítica que muchos de los afectados consideran ya insostenible. Pero la realidad es que el trabajo de los agricultores y ganaderos es mucho más importante para España que eso, va mucho más lejos de lo que ellos mismos creen y piden.

Detrás de estas justas y muy cortas reivindicaciones subyacen otros muchos problemas de fondo que se vienen arrastrando desde hace años en un sector que ha sido dejado, literalmente hablando, de la mano de Dios. Parece que desde hace años la propia existencia de la Política Agraria Común (PAC) daba por bueno que nuestro sector agrícola y ganadero ya estaba atendido y que no tenían motivo alguno para quejarse por los muchos dineros que les llegan de Europa.

Pero no, no es así. Los agricultores y ganaderos son los primeros en desear que esas ayudas no sean necesarias y que sus productos, simplemente, se vendan libremente al precio justo en el mercado. La realidad es que, con la excusa de estas ayudas, se da por bueno que el campo español no necesita nada y que todo va sobre ruedas.

La realidad, muy al contrario, es esta que ahora están mostrando los agricultores y ganaderos molineses y españoles: precios por debajo de los costes de producción, subvenciones insuficientes y mal planificadas, la ganadería hundida completamente, elevadísimos costes de la maquinaría agrícola, de los fertilizantes y fitosanitarios, dificultades extremas para que los jóvenes puedan acceder a una explotación en condiciones de rentabilidad y sin entramparse para toda su vida, inseguridad jurídica absoluta con convocatorias de ayudas públicas que igual que salen en los boletines oficiales se anulan y se deja en la estacada a los afectados, competencia desleal con otros mercados que usan productos prohibidos en España y que tienen unas condiciones laborales de miseria que les permiten jugar con ventaja mientras Europa mira hacia otro lado, seguros agrarios que no cumplen con su cometido…. y cuando parece que la cosa va razonablemente bien la sequía o la inundaciones, según se de.

Y un añadido más, especialmente en nuestra provincia, y no por ello menos importante: los agricultores se ven y se sienten solos en sus pueblos. Además de los problemas de rentabilidad de sus explotaciones tienen que vivir en pueblos desérticos, solitarios, donde se cierran hasta los bares y se les deja sin lugar para relacionarse, cada día hay menos seguridad y menos servicios y todo el mundo habla, todo el mundo crea comisiones, comisionados, medios ministerios, pero la realidad es que no se ha tomado ni una sola medida en los últimos años para ayudar a las gentes del campo que todavía están allí, trabajando y luchando por sacar aquello adelante y, sobre todo, preservando del abandono absoluto al medio rural.

No deberíamos olvidar que agricultores y ganaderos, los pocos que quedan, son el último recurso que tenemos para mantener vivo, vigilar y cuidar nuestro medio ambiente, nuestro medio rural, sus bosques, su fauna, su enorme riqueza natural que tan necesaria es para que pueda vivir mejor y confortablemente en las grandes concentraciones urbanas. ¿Hasta cuándo vamos a seguir hablando de todo sin hacer nada efectivo?

Esta entrada tiene un comentario

  1. En el territorio molines se siguen utilizando herbicidas de forma masiva, entre ellos el glifosato, contaminando aguas y suelos, y generando efectos nocivos sobre las personas y los animales. Tarde o temprano se prohibirá en la UE, pero una buena parte del daño ya estará hecho. Es lamentable, que bajo un desconocimiento total de la materia se reivindique que los fitosanitarios son muy caros, cuando lo que se debería exigir es su desaparición total, por el bien de todos. Esta es la incultura , la grave epidemia de la Tierra Molinesa, falta de criterio e información. La agricultura ecológica es el único camino que se puede tomar en este momento, y apostar por ella una necesidad. Basta de llorar y obedecer. Las grandes multinacionales son las beneficiadas en este ecocidio. Tienen a los agricultores a su merced, semillas, abonos inorgánicos y herbicidas. Ofrecen tras sus mentiras de rentabilidad y ahorro, solo miseria , degradación ambiental y enfermedad.

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