Población y fondos europeos en Guadalajara

Como cada enero, los datos de población oficiales ofrecidos por el INE,  en esta ocasión a fecha  1 de enero de 2019, vuelven a llamar la atención por lo mismo de siempre: cae la población en el medio rural y sube en la capital y en los municipios más grandes de su entorno. Nada nuevo pues. Y  todo ello a pesar de lo mucho que se hace y se invierte en la provincia a tenor de las explicaciones que día a  día nos dan, y no digamos de lo mucho que se está haciendo desde los denominados grupos de acción local que ahora se han hecho adalides en la lucha contra la despoblación.

Hasta hace unos pocos años los pueblos más pequeños perdían sistemáticamente población en beneficio de sus capitales provinciales o cabeceras de comarca. En el último quinquenio la tendencia es todavía peor. Ahora son las cabeceras comarcales las que ya no reciben población de sus municipios de influencia, envejecidos y con crecimiento vegetativo negativo desde hace años, y en consecuencia también las capitales provinciales que están fuera del ámbito de influencia de las grandes metrópolis pierden población de manera alarmante.

Y nosotros preocupados en mantener los planes Leader de fondos europeos con las mismas cantinelas que cuando se inventaron hace 30 años, sin innovar nada, sin pensar que quizá sería mejor hacer cosas distintas, cambiar algo, pensar, reflexionar sobre el destino de estos fondos europeos, porque evidentemente lo que ahora hacen -incluidas acciones que corresponden claramente  a otras administraciones-,alternando cosas muy buenas con otras que siendo generosos son de más que dudosa eficacia está más que demostrado que no sirve para ese propósito de combatir la despoblación.

 Los grupos de Guadalajara, que ahora tienen como lema ¡Todos contra la despoblación rural! deberían explicar públicamente porqué después de más de tres décadas de inversiones en el medio rural la población sigue bajando año a año, mes a mes y día a día.

Molina de Aragón, sede del Grupo de Acción Local  Leader Molina de Aragón-Alto Tajo ha perdido en los últimos cinco años casi 200 habitantes; Sigüenza, donde se ubica el ADEL Sierra Norte, más de 300; Brihuega, donde está la sede de FADETA, y a pesar del extraordinario trabajo que está haciendo este municipio y de su cercanía a la capital, también se ha dejado en el camino más de cien vecinos. Y no me quiero extender en lo que pierden sus pueblos de influencia, mejor dejarlo para otro día.

Y el resto de cabeceras comarcales rurales de los antiguos partidos judiciales, como son Atienza, Cifuentes, Cogolludo, Sacedón y Pastrana, todas ellas, además de las citadas Molina, Sigüenza y Brihuega, todas sin excepción, pierden de manera notable población en los últimos cinco años, todas.

Solo los municipios de Yunquera de Henares, sede del Grupo Adac, gana de manera notable población, mientras que Mondéjar, donde tiene sede el Grupo ADASUR, también consigue mantener con un ligero y sostenido crecimiento anual en su población. Curiosamente, estos grupos acogen territorios y municipios  ubicados en el radio de acción  más próximo a Madrid y el Corredor del Henares, y en consecuencia los efectos de la despoblación son cuando no inexistentes muy inferiores en su conjunto al resto de municipios de los otros tres grupos de desarrollo citados.

Lamentablemente, estos datos lo que vienen es a  ratificar el dudoso éxito de los fondos europeos en su lucha contra la despoblación, que es de lo que ahora presumen estos grupos a mi entender con poco motivos, y demuestran también que en realidad lo que de verdad tiene efectos sobre la población en la provincia es la proximidad a la macro urbe madrileña, mientras que aquellos otros territorios, lo que se ha venido a denominar La Otra Guadalajara, siguen muriendo a pesar de esos fondos europeos. Por eso también nos distinguimos en algo de Soria o Teruel, estas provincias no tienen Madrid al lado.

 La Guadalajara cercana a Madrid crece posiblemente a costa de recibir en sus macro urbanizaciones (Pioz, Chiloeches, El Casar, Cabanillas, Alovera, Marchamalo…) población expulsada de la capital por los precios de la vivienda y los alquileres desorbitados; y gracias a la estratégica situación que motiva inversiones millonarias, aunque poco productivas en su mayoría, en centros logísticos, mientras que el resto de la provincia, con o sin fondos europeos y Grupos de Acción Local incluidos se sigue desangrando. Podemos seguir engañándonos a nosotros mismos. ¡Pueden seguir si quieren esos señores auto elogiando su gestión y sus méritos patrios!¡ Y hasta financiando infraestructuras que nadie utiliza!

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