El deseado parador, más cerca

Después de quince años desde las primeras promesas del ansiado parador nacional de turismo de Molina, parece que la luz comienza a vislumbrarse sobre las Piedras de Santa Librada, paraje que ofrece una espectacular vista al no menos impresionante alcázar molinés.

Con el parador de Molina, como con el Muxía (La Coruña) -no nos engañemos- ha pasado de todo. Promesas y más promesas; primeras, segundas y terceras o cuartas piedras; fotos y fotitos con presidentes autonómicos, ministros, directores generales… y la obra años y años, pero finalmente las cosas han tomado otro rumbo más certero y en los últimos meses se ve un cambio sustancial, una edificación que comienza a tomar forma y da esperanzas fundadas a todos los molineses.

Llegados a este punto, cabe olvidarnos de lo que pasó en tiempos de Zapatero, primero, y después con el gallego Rajoy. Mejor dejar pasar todas las primeras piedras y promesas incumplidas de unos y otros; y a poder ser dejaremos en el olvido las reformas a la baja y hasta los problemas técnicos y de contratación que han surgido en los últimos meses y que han dilatado el proyecto.

Ahora lo importante de verdad es que Molina de  Aragón y toda la comarca va a contar más pronto que tarde con una infraestructura hotelera que nos colocará en el mapa del turismo nacional e internacional, que es lo que hace la red de paradores a la perfección. Que este establecimiento nos va a permitir recibir un turismo de calidad y ofrecer una alternativa a la muy escasa capacidad hotelera de Molina, además de servir como servirá para mejorar el nivel de la restauración en la ciudad, algo más que necesario salvando las dos o tres excepciones de lujo que tenemos.

Llegados a este momento, quince años después de prometerse un parador que ya pudo ser y no lo fue hace 40 años por la estupidez de algunos lugareños iluminados, vamos a intentar entre todos no hacernos el harakiri con críticas, comentarios retorcidos y enfrentamientos inútiles.

Hagamos de este proyecto de Estado -que no de la comunicad autónoma- una obra de todos y para todos, porque con el parador «Alto Tajo», de Molina, todos ganaremos, incluso aquellos temerosos por sus negocios de hostelería, todos ganaremos, ganará Molina, la comarca y todos los ciudadanos. Así  ha sido con todos los paradores de España, incluso los menos rentables, y así será con este.

Pensemos en positivo, más aún en estos momentos tan difíciles para España. La construcción sigue su marcha y está teniendo un avance notable a pesar de todas las dificultades, las políticas, las técnicas y las económicas. En realidad, poco importa ya un año arriba o abajo, importa que se hagan bien las cosas y que el parador sea una realidad pronto. Dejemos trabajar a los nuevos responsables y si llegado el momento tampoco cumplen, entonces será el momento de afearles su gestión.

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