El mundo rural reclama acelerar la desescalada en los pueblos y confía en que esta crisis visibilice sus ventajas

Nadie a estas alturas necesita que le expliquen la diferencia entre las dos realidades de nuestro país. La España urbana de las grandes ciudades y la denominada España vaciada de los pequeños pueblos que lleva años reclamando igualdad de servicios. Ese mundo rural del que últimamente tanto se habla también está confinado pero reclama acelerar la desecalada en su territorio ante las bajas cifras de incidencia, incluso nulas en muchos casos, del COVID-19, donde su aislamiento, baja densidad de población y enclave se han presentado como aliados frente a esta pandemia.

Este es el sentir del alcalde de Checa, Jesús Abad. “Aquí hay mucho autónomo que tampoco han parado como ganaderos y agricultores. Al final lo hemos notado porque estamos confinados, con bares y casas rurales cerrados, pero el resto más o menos la actividad ha sido con relativa normalidad”, explica Abad quien señala que no le consta ningún caso en el municipio y “lo que reivindicamos es que se pongan las pilas y nos dejen ir saliendo”, añade Abad, regidor de este municipio con cerca de 300 vecinos.  

A esto se suman los huertos que muchos vecinos de los pequeños pueblos tienen para el autoabastecimiento, “que hay que atenderlos ya y entendemos que estos huertos en toda la España rural, con pueblos pequeños, se haga algo específico de la norma para que se acerquen porque no existe ningún peligro ya que no se cruza con nadie”. Algo que parece sí se ha tenido en cuenta y se podrán atender desde el próximo día 4 de mayo.

 “Creo que cualquier alcalde de cualquier pueblo de España tendrá la misma opinión”, señala Abad, quien afirma que no se puede comparar una gran ciudad con muchos casos a los pequeños municipios. “Para una cosa buena que no tenemos el riesgo que tienen las ciudades, que estamos aislados pues esperamos una discriminación positiva, de la que tanto se habla hacia las zonas rurales. Qué mejor ocasión que esta para hacerla”.

En la misma línea se pronuncia Francisco Javier García Clemente, alcalde de El Pedregal, quien lleva confinado en su municipio desde el pasado 14 de marzo junto a cerca

“Aquí estamos bien, lo único que estar cerrado todo el tiempo siendo gente mayor pues la gente necesita andar para no perder movilidad”, señala este primer edil, quien incide que “no es lo mismo la ciudad que las zonas rurales donde vivimos 20 o 10 personas que aunque queramos encontrarnos con alguien no nos encontramos”.

El alcalde de El Pedregal cree que las medidas de desescalado deben ser prioritarias en las zonas rurales por la peculiaridad de las mismas, empezando por que no existe ningún caso en el municipio “aunque estamos tomado igualmente las medidas de precaución”.

Estos días trascurren con relativa normalidad. “El farmacéutico viene los jueves, el panadero viene días alternos, mientras que antes venía todos los días y luego viene una tienda que tiene de todo y luego yo también traigo cosas que me piden”, explica García Clemente.

Tanto Abad como García Clemente confían en que esta crisis nos haga valorar más las ventajas del mundo rural y de sus pueblos. “Yo pienso que eso puede ser, más en estos momentos que el teletrabajo te permite estar en casi cualquier lugar, un revulsivo para que la gente se plantee volver a su pueblo”, afirma Abad. Este primer edil de Checa también repara en otro detalle que no sabe si “será casualidad o no pero está siendo la primavera más lluviosa desde que yo era pequeño y la realidad es que por aquí pasan líneas aéreas y ahora o se ve ni un avión lógicamente. Y creo que también que le demos un poco de respiro a la tierra está bien y le demos un poco más de tranquilidad a nuestra vida”.

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